13 julio, 2007
EL CIELO Y LAS NUBES
Sara ignora todavía
El significado de algunos silencios.
Curiosa y juguetona,
Con la urgencia
De quien desconoce la muerte
Se acerca a tu lado,
Habla contigo en un aparte,
Las dos sentadas y tranquilas.
—¿Dónde está el abuelo?
—En el cielo
—¿Y qué hace?
—Está descansando.
—Ah, estará sentado en una nube.
Sí, una nube. Entonces
La miras a los ojos
Y comprendes
Que el mundo nuestro soporta
Un error de diseño,
Una falla estructural,
Una gigantesca elipsis:
Porque las nubes deberían ser tronos
Y el cielo un jardín luminoso
Donde refugiarnos.
Pero las nubes son nubes,
Y el cielo sólo es cielo.
—¿Y cómo puede el abuelo
Sentarse en una nube?
—Porque Dios le ayuda.
—Ah, claro.
Le sonríes
(Ella te sonríe).
Le besas
(Ella te besa).
Y es que Sara ignora todavía
El significado de algunos silencios.
Para ti, Rosa.
Sara ignora todavía
El significado de algunos silencios.
Curiosa y juguetona,
Con la urgencia
De quien desconoce la muerte
Se acerca a tu lado,
Habla contigo en un aparte,
Las dos sentadas y tranquilas.
—¿Dónde está el abuelo?
—En el cielo
—¿Y qué hace?
—Está descansando.
—Ah, estará sentado en una nube.
Sí, una nube. Entonces
La miras a los ojos
Y comprendes
Que el mundo nuestro soporta
Un error de diseño,
Una falla estructural,
Una gigantesca elipsis:
Porque las nubes deberían ser tronos
Y el cielo un jardín luminoso
Donde refugiarnos.
Pero las nubes son nubes,
Y el cielo sólo es cielo.
—¿Y cómo puede el abuelo
Sentarse en una nube?
—Porque Dios le ayuda.
—Ah, claro.
Le sonríes
(Ella te sonríe).
Le besas
(Ella te besa).
Y es que Sara ignora todavía
El significado de algunos silencios.
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